Dr. Hector Read Barreras

Fue el primer Director del Laboratorio Nacional, registró el primer caso de leucemia y trabajo arduamente sobre la Bilharzia en nuestro pais. El Dr. Hector Read fue medico e investigador. Nacio en Santo Domingo en mayo del 1897. Ingreso en 1914 al Instituto Profesional, que se transformo en 1915 en la Universidad de Santo Domingo. Durante su epoca de estudiante tuvo la oportunidad de trabajar en Labortorios estimulado por el Dr F.A. Defillo. Usaban los equipos que habia dejado en el pais el Dr. Luis Betances al regresar a Paris. Recibio en 1918 su diploma de Medico. Recien graduado en 1919 tuvo que enfrentarse a una epidemia de influenza que afecto a gran parte de la poblacion del mundo. Laboro como medico de sanidad maritima y durante la epidemia de viruela del 1920 fue encargado de un hospital de cuarentena junto al Dr. Ramon Baez. Dos años mas tarde es llamado por el Dr. Georg a trabajar en San pedro de Macoris, en el Hospital San Antonio, considerado el mejor del pais, y que en ese momento se encontraba en remodelacion con nuevas zonas de laboratorio y de quirofanos.

En ese hospital se puso en contacto con unos medicos alemanes de Hamburgo, que vinieron a nuestro pais a investigar enfermedades tropicales y ofrecieron la posibilidad de realizar un intercambio y que algun medico dominicano viajara a Alemania a trabajar en radiologia y laboratorios. Para el Dr. Read fue una experiencia tremenda trabajar en un hospital que tenia todos sus servicios clinicos y quirurgicos organizados, con enorme cantidad de recursos. Desarrollo conocimientos de laboratorio, de anatomia patologica y de radiologia. De 1925 al 1929 realizo estudios de patologia con el profesor Fahr, de serologia con el Dr. Munch y de radiologia con el profesor Braer. Hizo estudios de helioterapia en Italia, de microbiologia en Paris en el Instituto Pasteur, y luego medicina tropical hasta 1930. De hecho fue el primer dominicano en recibir un diploma de doctor en Alemania tras pasar los examenes de rigor y presentar su tesis doctoral con el tema “ Influencia de la respiracion bucal y de la espirografia sobre la ventilacion pulmonar”. Al regreso al pais, volvio a San Pedro de Macoris, y participo activamente en el congreso medico del 1933, con temas novedosos y de gran interes, conscuencia de sus años de estudio en Europa. El Dr. Read se caracterizó a lo largo de su vida por escribir y publicar en los medios de la epoca nacionales e internacionales trabajos cientificos. De hecho un trabajo suyo se presento en el V congreso medico panamericano, celebrado en Dallas, Texas en 1932. Se mantuvo escribiendo en el Listin Diario aun en el tiempo que estuvo en Alemania, publicando trabajos sobre Asma o Gastroenteritis. Publico articulos en la Revista de la Cruz Roja, en Tribuna Medica o en la Revista Medico Militar. Es un ejemplo para los medicos dominicanos, que somos renuentes a escribir y publicar nuestras experiencias.  El Dr. Read participo activamente de igual forma en los congresos medicos de 1935, 1941 y el de 1944, tambien conocido como el Congreso del Centenario. Dedico mucho efuerzo investigativo a la Bilharzia, enfermedad muy frecuente en la zona este del pais. Ofreció servicios en radiologia en el Sanatorio Antituberculoso Dr. Martos.  Asi mismo fue catedratico de la Universidad de Santo Domingo. Tuvo participacion destacada en la Asociacion Medica Dominicana, que lo nombro como Maestro de la Medicina Dominicana. El Dr. Hector Read un médico que conjugó con exito  la Investigación con la clinica, falleció en 1988 a los 91 años..

Dr. Emil Kasse Acta

 

Nació en San Pedro de Macorís, el 28 de Octubre de 1924. Desde temprana edad, tuvo inclinación hacia  los deportes, y en 1945, cuando se traslada a Santo Domingo a estudiar Medicina, se convierte en realidad ese anhelo al escribir como cronista en “La Opinión” y “La Nación”. En 1947, en su segundo año de estudios de medicina, entra como practicante al Hospital de niños Ramfis, y asi es testigo de los inicios de la Sociedad Dominicana de Pediatría. El Dr. Kasse Acta desarrolló 3 actividades en paralelo, la pediatría, el deporte y la filantropía.

En el 1952 recibe su titulo de médico, y se dedica de lleno a la pediatria, laborando en el Hospital Juan Pablo Pina en San Cristobal y abriendo práctica privada en Santo Domingo.  En el ambito médico pediatrico alcanzó un merecido prestigio internacional. Participó desde los inicios de la Sociedad Dominicana de Pediatra, contribuyendo con sus boletines como Paidos, y Archivos Dominicanos de Pediatria. Fue profesor de Pediatria en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en la Universidad Central del Este.  En el año 1963, después de la dictadura trujillista, hay un renacer de la Sociedad Dominicana de Pediatría que había tenido que recesar sus actividades científicas y sociales durante los años previos. El Dr. Kasse Acta se entrega entonces en cuerpo y alma a luchar por el éxito de los eventos que organiza la sociedad de la que fue Presidente durante dos períodos. En opinión del Dr. Julio Rodriguez Grullón, la pediatría era el principal motivo en su vida profesional, y por eso sus enormes contribuciones a todos los aspectos de la pediatria dominicana y latinoamericana. Fue el primer pediatria que habló de los derechos de los niños, en un congreso Latinoamericano. En 1975 hizo realidad su sueño de inaugurar el Centro de Pediatría y Especialidades en la Av. Independencia de la ciudad de Santo Domingo.  En el ámbito deportivo siempre estuvo relacionado con los deportes y en 1951, se involucra en el renacimiento del béisbol profesional. En 1955 fue nombrado médico del Escogido, del que mas tarde seria Presidente.

En 1962, fue elegido Presidente del Comité Olímpico Dominicano, cargando el honor de ser el primero de esa institución deportiva  elegido tras la caida de la dictadura y, como tal, auspicia la participación del país en los Juegos

Deportivos Centroamericanos, efectuados en Jamaica. Desde 1966, hasta poco antes de su muerte, fue el Presidente Permanente del “Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano” del cual también era fundador.

En el año 1972 es escogido para dirigir el equipo médico que laboraría en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en la capital de la República

Fue exaltado como propulsor, en el ceremonial del año 1997 del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano. Inició en nuestro pais la medicina deportiva, como rama especializada. Creó una fundación para educar y ayudar a jovenes de escasos recursos. Publicó 39 trabajos científicos en varias revistas médicas. Fue el autor de la letra del himno de la Pediatría latinoamericana, que tiene música del maestro Rafael Solano. Tambien, y de acuerdo a varias fuentes,  escribió un himno para el comité olimpico dominicano. Recibió diversos y muy merecidos reconocimientos, entre los que se encuentran: Orden del Mérito Duarte, Sánchez y Mella en el grado de caballero, Profesor Honorario de la Universidad Central del Este. Recibió en total once homenajes de diversas instituciones dominicanas.

En agosto de 1994, fallece el Dr. Kasse Acta, dejando tras de si una estela de obras de bien, de entrega a su profesion de pediatria y al deporte dominicano.

 

Dr. Octavio del Pozo

clinica dr del pozoUn gran profesor, estudioso, medico extraordinario, fundador del Instituto de Anatomia de la Universidad de Santo Domingo. Es uno de los casos tristes de nuestra historia, ya que en sus ultimos años perdio la cordura, y se le veia sentado solo en un banco del parque Colon, hablando para él mismo. Nació en Santo Domingo en 1868, Ingresó al Instituto Profesional en donde recibió su título de Licenciado en Medicina y Cirugia en 1891 y se graduó de Doctor en Medicina en París en 1898 con una tesis sobre “La Artritis Gotosa”.  A su regreso al pais se incorporó de inmediato a la práctica y pronto su capacidad y su estricto codigo de conducta moral le granjearon el respeto de pacientes y conciudadanos por lo que es nombrado Presidente del Juro Médico en el 1900. La inspección que llevó a cabo en 1901 fue exhaustiva y mostró la realidad de la situación de salud del pais. Esto le motivó animadversiones y criticas pero siguio adelante con sus ideas y posturas. En 1905 es nombrado catedratico de Clinica Medica del Insituto Profesional y dos meses despues Director del Hospital Militar. Solicita que se le autorize a dar clases simultaneamente con su trabajo como Director, lo que contribuyó significativamente a la mejoría de las condiciones de la enseñanza de la Medicina.  En 1906 introduce en su Casa de Salud, como él la llamaba el primer autoclave para uso quirúrgico en nuestro país. Esa Clinica estaba situada en la Calle Colón, hoy Calle de las Damas y el Dr. Del Pozo se anunciaba en las revistas y periodicos de la época, como el telefono y que se hablaba Inglés y Francés en ese centro de Salud. Las consultas se ofrecían de dos a cuatro de la tarde. En esa clinica realizó las primeras mastectomías llevadas a cabo en nuestro país.  En 1910 inicia la construcción de una clínica en la calle del Comercio, hoy Isabel la Católica, entre las calles Arzobispo Portes y Padre Billini. La clinica fue diseñada por el Arquitecto Antonín Nechodoma y era muy moderna, se preparó para tres plantas que no pudo terminar. Sus balcones amplios eran de vanguardia en esos tiempos en una edificación dispuesta alrededor de una galería central con la idea de que el aire de mar llegara a todas las habitaciones del centro.  Este proyecto le consumió y obsesionó, ya que dedicaba todos sus ingresos a esa edificación. Pese a esta situación el Dr. Del Pozo prosiguió su exitosa carrera profesional, y fue fundador de la Catedra de Medicina Clinica en la Universidad de Santo Domingo, creó el Instituto de Anatomía, fue Rector de la Universidad de Santo Domingo de  1924 a 1926. Como Profesor consolidó la enseñanza de la Clinica Medica. Era un profesional meticuloso y a él se deben muchas interesantes publicaciones en las revistas medicas de la epoca y en el Listín Diario. Sus escritos originales y atrevidos en su alcance eran motivo de discusión con muchos colegas que finalmente admitían la sabiduría y capacidad de este eminente profesor.  Opositor firme de la intervención americana de 1916, colaboró posteriormente con la Junta Superior de Sanidad de Sanidad. Sus últimos años fueron de tristeza y soledad, ya que sus dineros y su mente fueron tragados por esa clinica que nunca terminó. Falleció en 1948.  En su panegírico el Dr. Gilberto Gómez dijo: “Amó la medicina por sobre todas las cosas y a ella consagró su vida”. Sólo una calle de la ciudad de Santo Domingo recuerda la vida de esta extraordinario médico y profesor.

Dr. Jose de Jesús Jimenez Almonte

Médico cabal, botánico, jugador de ajedrez, siempre en busca de aprender nuevas cosas. Le recuerdo aprendiendo alemán con mi abuela en Santiago. Nació en Guazumal en 1905. Caminaba varios kilometros cada día para poder ir a la escuela, con su gran voluntad y superando numerosos obstaculos estudió en la escuela normal de Santiago y se inscribió en la Universidad de Santo Domingo en 1926, recibiendo su titulo de Licenciado de Medicina en 1931. Siguió siempre estudiando y obtuvo el grado de Doctor en Medicina en la Universidad de Santo Domingo en 1950. Su tesis sobre la “Poliencefalitis Superior Crónica Progresiva” le valió el grado de sobresaliente.  Laboró en el Hospital San Rafael junto al Dr. Arturo Grullón. Luego pasó a trabajar en el Hospital Jose María Cabral y Baez en donde fue jefe de Clinica Medico a partir de 1962. Fue fundador de la Asociacion Medica de Santiago en 1941  de la que fue  Presidente en 1944. Su carrera profesional fue muy intensa y extensa, profesor dela Pontificia Universidad Catolica Madre y Maestra, de la UTESA y Profesor honorifico de la UNPHU. En 1941 fue el primer director de la policlinica de la caja dominicana de Seguro Social en Santiago. Inauguró en 1948 la sala de Cardiología del Hospital José María Cabral y Baez. Entregado a su profesión y a sus pacientes, recibió numeroso reconocimientos de Clubes Rotarios, de grupos estudiantes, de “Maestro del Pueblo” por UTESA, de Maestro de la Medicina Dominicana por la Asociacion Medica Dominicana. Era un medico a tiempo completo, gran conversador y contertulio que ofrecía a todo paciente que lo necesitara sus mejores conocimientos con afecto y humildad. Ese ejercicio profesional apegado a fuertes principios cientificos y morales le valió ser declarado “Hijo Distinguido de Santiago “ en 1974. Asistió a numerosos congresos nacionales e internacionales como profesor y como participante. Su avidez de aprender no tenía limites. Fue campeón nacional de Ajedrez en 1940, y en 1955 la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo le presentó un dilpoma como “Sobresaliente en Ajedrez”.  En 1977 el club de ajedrez Emilio Pereyra le declara “Contribuyente Meritorio”, con lo que podemos apreciar que no solamente jugaba sino que apoya este deporte en todas las formas posibles. Pero hay un aspecto tremendamente relevante en la vida del Dr. Jimenez y fue su pasión por la Botánica. Poseía un herbario de más de 20,000 plantas de nuestro país. Sus conocimientos en la rama le mantenían en contacto con los centros más importantes del mundo. Sus estudios de botanica se iniciaron por la importancia de muchas plantas en los tratamientos medicos, de hecho, según relata su hijo, el Dr. Jimenez Olavarrieta, durante la segunda guerra mundial cientificos de Estados Unidos le pedían muestras de plantas dominicanas buscando sustitutos para las plantaciones de Quina de la isla de Java, ocupadas por las tropas Japonesas. Fue fundador y Presidente durante cuatro años de la Sociedad Domincana de Botánica. Sus aportes en esta rama de la ciencia son enormes, existiendo en el Jardín Botanico múltiples muestras de sus aportes. Era un lector entusiasta y fue miembro de la Sociedad Amantes de la Luz de Santiago, que poseía una de las más completas e interesantes bibliotecas del pais. Fundador de la Academia de Ciencias de la Republica Dominicana. Premio Nacional de Ciencias en 1980. Una vida extraordinaria, matizada por su tenacidad, por su vocación de servicio a sus semejantes, por su interés acádemico y su entrega a todas las causas justas y cientificas. Su muerte en 1982 dejó un gran vacío en la Comunidad Cientifica Nacional.