Dr. Luis Alfredo Betances Coén

 

Este distinguido médico, miembro de una familia de prestantes facultativos, nació en Santo Domingo en el 1884. Se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en la escuela de Bachilleres de Santo Domingo, se inscribió en el Instituto Profesional en el 1906, a cursar la carrera de medicina. Recibió su diploma de Licenciado en Medicina en el 1911, tras presentar una tesis titulada: “Contribución al estudio del paludismo en Santo Domingo”. En ese mismo año obtuvo su exequatur del Poder Ejecutivo. En el 1923, se inscribió en la Facultad de Medicina de París para obtener el Doctorado, y recibió su Diploma de Doctor en Medicina en el 1926, tras presentar su Tesis Doctoral: “ Influencia del aire marino en la tuberculosis pulmonar”.

 

Como parte de su formación en Francia realizó estudios sobre la clínica y el laboratorio de las enfermedades del Tubo Digestivo en el Hospital Dieu de París en el 1924. Durante el 1925 realizó estudio en el área de la ginecología obstetricia, cursos de perfeccionamiento en ginecología, y clínica obstétrica en la Maternidad Baudelocque, en París. Luego en la Clinica Ginecologica Tarnier, realizó estudios de practica obstétrica y ginecológica. En el 1926 en el Hospital Cochin,de la capital francesa realizó cursos sobre el manejo de las luxaciones y fracturas de los miembros superiores e inferiores. En ese mismo año en el Servicio del Dr. Laubry en el Hospital Broussais, realizó estudios sobre las enfermedades del corazón y el aparato circulatorio. Todos esos estudios completaban el programa requerido para obtener el doctorado.

 

Desde que se graduó de Licenciado en Medicina, había establecido su consulta en la ciudad de San Francisco de Macorís en donde ocupó los cargos de  Médico Legista, Médico Municipal de pobres y médico del Asilo de huerfános “La Altagracia”, desde el 1915 ahsta el 1923 y del 1926 al 1938. En el 1939 se trasladó a Santo Domingo e instaló su consultorio en la calle Padre Billini 64. En ese mismo año fue nombrado catedrático de la Universidad de Santo Domingo, adscrito a la Facultad de Medicina. Junto a él ingresaron como catedráticos los Dres. Rafael Abreu, Manuel Felipe Pimentel Imbert y Nicolás Pichardo, que se convirtieron en algunos de los más ilustres médicos dominicanos. El Dr. Abreu fundó la Clinica Abreu, el Dr. Pimentel Imbert fue Decano de la facultad de Ciencias de la Salud de la UNPHU, y el Dr. Pichardo, es reconocido como el mejor clínico de nuestra historia médica. El Dr. Betances impartía la Semiología en el tercer curso de la carrera de medicina y la propedéutica médica y la terapéutica en el quinto año de la carrera. Renunció a la catedra universitaria por motivos de salud en el 1955, y en el 1958, la Universidad de Santo Domingo le declaró Profesor Meritísimo.

 

Publicó numerosos artículos en la Revista Médica Dominicana, con temas como la flebitis doble o la filacogenoterapia. También publicó en la revista dominicana de ginecoobstetricia asi como numerosos trabajos en las revistas cubanas de esa especialidad. Dirigió la Revista Dominicana de Ginecología Obstetricia en el período 1955 al 1962. Hermano del Dr. Luis Manuel Betances, sus contribuciones tanto en la catedra universitaria como en los diferentes estamentos en donde ejerció su profesión dejaron profunda impresión, lo que motivó los numerosos homenajes que se le tributaron tanto en la República Dominicana como en Cuba, en donde tenía familiares y pacientes y en donde desarrolló parte de su labor científica. Murió a finales de la década del 1960.

Dr. Rafael Kasse Acta

 

En nuestros apuntes sobre la historia de nuestra medicina, nos hemos concentrado en los médicos, pero queremos dedicar un sentido homenaje con gran aprecio a un Doctor en Cirugía Dental, a quien debemos muchos de nuestros afanes en el rescate de los hecho y personajes de nuestra medicina. El Dr. Rafael Kasse Acta, nació en San Pedro de Macorís en agosto del 1927. En su ciudad natal realizó sus estudios primarios y secundarios hasta recibir su diploma de Bachiller en Ciencias Fisicas y Naturales en el 1946. De su hogar también se destacó su hermano, el destacado pediatra Emil Kasse Acta, a quien dedicamos una de nuestras primeras columnas.

 

Ingresó a la Universidad de Santo Domingo y en el 1950 recibió su titulo de Doctor en Cirugía Dental.  Su tesis versó sobre “el Cáncer de la boca”. Realizó estudios de postgrado en Endodoncia, pero sus intereses y motivación científica, le llevaron a realizar cursos en casi todas las áreas de la cirugía dental, además de estudios sobre antropología y metodología de la investigación científica.  Su vida profesional estuvo íntimamente ligada a la Universidad Autonoma de Santo Domingo, en la que fue Profesor titular de las cátedras de Endodoncia e historia de la Odontología, ambas materias adscritas al departamento de odontología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UASD. En el 1966 ocupó el cargo de Vicedecano de la Facultad de Ciencias Médicas. En el 1968 fue Decano de la facultad de Ciencias Médicas en la misma universidad, y en el periodo 1970 al 1972, fue Rector de la UASD. En el 1984 se le declaró Profesor Meritisimo de esa alta casa de estudios.

 

A la caída de la dictadura de Trujillo, ingresó al Partido Nacionalista Revolucionario, para más tarde ingresar al Partido Revolucionario Dominicano, y en el 1973 acompañó al Profesor Juan Bosh, a fundar el Partido de la liberación Dominicana. Pero su compromiso con sus ideas fueron una constante en su vida, por lo que ocupó el cargo de Viceministro de Salud Publica del gobierno constitucionalista encabezado por el Coronel Caamaño, fue Presidente del Comité dominicano de la paz. Reconocido y respetado fue Presidente de la Sociedad Odontologica Dominicana, Presidente de la Unión de Universidades de America Latina, Presidente de la comisión de historia de la entonces Asociación Médica Dominicana y director de la Revista Odonotologica Dominicana. Tuvo una vida política intensa, fue diputado al congreso nacional, miembro del Partido de la Liberación Dominicana, miembro del Consejo de Dirección de la revista Vanguardia del Pueblo y miembro del Comité Central del PLD.

 

En el plano literario, cultivó diversos géneros, y escribió poesía, historia, cuentos y ensayos. Entre sus publicaciones “Catedras de Endodoncia”, “Endodoncia: su filosofía y progreso actual”, “Hacia una historia social odontológica dominicana” y “Aportes a la introducción de la Historiografía Médica Dominicana”. El Dr. Fernando Sánchez Martinez describe al Dr. Kasse Acta “como un hombre sumamente afable, apegado a los más estrictos canones del respeto a los derechos humanos y la justicia social”. También nos relata el Dr. Sanchez Martinez, la destacada participación del Dr. Kasse Acta, durante su periodo como rector de la UASD, en la solución de la grave crisis surgida en el país tras el secuestro del Coronel Norteamericano Donald J. Crowley.

 

Amigo de sus amigos, sus tertulias y peñas de literatura y política, eran frecuentadas por personas de diversas opiniones, que compartían abiertamente en un ambiente acogedor y que tenía la intención de aportar soluciones a los problemas de la vida nacional. El Dr. KAsse Acta, falleció en la ciudad de Santo Domingo en septiembre del 2004.

 

Dr. Francisco Benzo Chalas

Este distinguido “médico de París” nació en San Pedro de Macorís en marzo del 1896. Realizó sus estudios secundarios en la Escuela de Bachilleres de Santo Domingo, en donde obtuvo su titulo de Bachiller en Ciencias y Letras. Se inscribió en el Instituto Profesional, en la carrera de Medicina, y se graduó en la Universidad de Santo Domingo, que fue reabierta en el 1914, por el Dr. Ramón Báez, con el titulo de Licenciado en Medicina en el 1919. En ese mismo año recibió el exequatur del poder ejecutivo. Su hermano Felix, estudió farmacia y se hizo doctor en medicina en el 1943.

 

Luego de terminar sus estudios el Dr. Benzo Chalas se trasladó a París, para completar su formación y recibir el titulo de Doctor en Medicina. Realizó cursos sobretodo en el área quirúrgica, y regresó al país en el 1927, con su diploma de la Universidad de París. En el 1928 fue nombrado como médico residente del Hospital Padre Billini, trabajando especialmente en el área de cirugía, y en el 1929, tras la muerte del Dr. Ramón Báez M., fue designado como coordinador del área quirúrgica. Ya en París había descollado como diestro cirujano, e incluso la revista “Blanco y Negro” le dedicó un reportaje sobre los éxitos como cirujano del Dr. Benzo Chalas. Tan pronto asumió la dirección del departamento de cirugía en el Hospital Padre Billini, inició al decir del Dr. Fernando Sánchez Martínez: “ una actividad meritoria hasta alcanzar merecida fama de ser uno de los primeros cirujanos dominicanos”. Ocupó el cargo de Director del Hospital Padre Billini, y en el período 1938 al 1940 fue Secretario de Estado de Sanidad y Beneficiencia. De igual forma desde el 1932, fue Profesor de la Universidad de Santo Domingo, a la que ingresó por concurso de oposición para impartir las asignaturas de Clinica Quirúrgica, Terapeutica Médica, Medicina Operatoria, Urología, Técnica Quirúrgica y Terapeutica Quirúrgica.

 

Tanto en el quirófano como en las aulas universitarias, el Dr. Benzo Chalas se destacó por su deseo de hacer las cosas bien, y sus estudiantes daban fe de ello. Por su fama era el médico de cabecera del tirano Rafael L. Trujillo, y cuando éste enfermó de Antrax en el cuello, fueron consultados médicos dominicanos y extranjeros. De acuerdo a lo escrito por el Dr. Joaquín Balaguer, el médico cubano Dr. Pedro Castillo, opinó que debía extirparse el foco infeccioso sin perder ningun tiempo. El Dr. Benzo, fue llamado para realizar esa operación, pero estuvo en desacuerdo con el eminente profesor cubano, y para justificar su desición de no operar dijo: “no estoy en disposición de operar a un muerto”. El tirano Trujillo fue operado exitosamente por el Dr. Darío Contreras Cruzado, que fue el  único que se atrevió a intervenir. Las palabras del Dr. Benzo, representaron rápidamente su caída en desgracia con el régimen. En la primera plana del periódico La Nación del 9 de agosto del 1940, se daba la noticia de que el Dr. Benzo había sido detenido por malversación de fondos, en la época que dirigía el Hospital Padre Billini. Fue llevado preso a la fortaleza Ozama, despojado de su condición de Secretario de Estado y cancelado su nombramiento como Profesor de la Universidad de Santo Domingo.

 

Luego de ser liberado, volvió a su consultorio de la calle José Reyes, y eventualmente regresó a las aulas universitarias. El Dr. Rafael Miranda, escribió sobre él: “el Dr. Benzo goza de grandes virtudes, y una de sus mayores prendas la constituye el haber servido a la humanidad con verdadera vocación y amor de médico”. Recibió el titulo de Profesor Meritísimo de la universidad  de Santo Domingo en el 1958.

Dr. Elpidio Ricart Pujol

Este prestante médico nació en Santo Domingo, el día 9 de octubre del 1907. Estudió sus estudios primarios y secundarios en la ciudad de Santo Domingo y recibió en 1927 su diploma de Bachiller en Ciencias Fisicas y Naturales, en la Escuela Normal de Santo Domingo.  Ese mismo año ingresó a la Universidad de Santo Domingo, de donde egresó como Licenciado en Medicina y Cirugía en octubre del 1931. Viajó luego a París a realizar su doctorado en la Universidad de París, obtenido en el 1935 tras realizar una extraordinaria Tesis, titulada: “ Los viejos tratamientos de la fiebre amarilla, a propósito de las antiguas epidemias en Santo Domingo”.

 

En París realizó una gran cantidad de cursos, en acuerdo a su carácter de investigador y académico. En 1932, realizó cursos de urgencias médicas, en el 1933 hizo un curso de un año de medicina colonial, en el 1934, cursos de práctica obstétrica en la prestigiosa Clinica Tarnier de París, dedicada a la ginecología obstetricia. En los años 1935 y 1936 realizó cursos de Higiene y de Medicina Maritima en el Laboratorio de Higiene de París.  Completó y obtuvo diploma de Cirugía de Urgencias del Laboratorio de Anatomía Medico Quirurgica y Cirugía experimental de la Universidad de París. Completó su período de formación en París en junio del 1936.

 

Regresó al País y obtuvo el exequatur del Poder Ejecutivo para ejercer la medicina en abril del 1937.  Estableció su consultorio en la Calle Arzobispo Meriño de la ya Ciudad Trujillo. Fue un profesional muy activo en la difusión sanitaria, y por eso en el 1931 pronunció en Santiago, en la Sociedad Amantes de la Luz una charla titulada “El problema social del Alcoholismo”, que fue publicada en el periódico La Informacion de esa ciudad. En el 1936 publicó en la Revista de Higiene y Medicina Tropical de la Universidad de París un trabajo sobre  “Las pretendidas adversidades del clima de la isla de Santo Domingo”, trabajo que fue publicado en el periódico La Opinion en tres entregas en mayo del 1937. En octubre de ese año en la Revista Anales de la Universidad de Santo Domingo, publicó un trabajo sobre “Notas para el estudio de la historia médica dominicana”, y en esa misma revista en el 1941  : “ fuentes bibliográficas para la historia médica dominicana”. En el 1941, en junio, y en el periódico La Opinion, publicó un trabajo titulado “El mosquito, enemigo público número 1”. En 1942, publicó en los anales de la Universidad de Santo Domingo “Notas bibliográficas sobre las aguas termales de Santo Domingo”. En el 1944, con motivo del Congreso del Centenario, presentó un tema sobre la Historia Médica de Santo Domingo, realmente extraordinario.

 

El Dr. Ricart fue nombrado en 1937 Catedrático de la Universidad de Santo Domingo, en 1938 Médico Director del Dispensario Antituberculoso de Ciudad Trujillo y también Inspector de Hospitales. En el 1939 el Dr. Ricart ocupó el cargo de Medico Sanitario del Distrito de Santo Domingo y también Director del Leprocomio de Nigua. Ocupó los cargos de Secretario y de Presidente de la Asociación Médica Dominicana, y fue también, Secretario de la Liga Dominicana contra el Cancer.

 

Fue miembro del Comité organizador del Congreso Médico del Centenario, Miembro de la Sociedad  de Medicina y de Higiene tropical de París, y en sus últimos años Secretario general de la Liga Nacional Antituberculosa. Fue además Presidente de la Junta formativa de Enfermeros y Enfermeras y uno de los propulsores de la formación de personal de enfermería en nuestro país. Falleció a temprana edad, en el 1954, constituyendo una gran perdida para el país.

Sobre el polio en la República Dominicana

(dedicado a Doña Mary Perez de Marranzini)

 

La vigilancia sobre el polio se inició en nuestro país en el 1940. Durante los años 1940 al 1958, se reportaron pocos casos, que no llegaban a un caso por 100,000 habitantes. De todos modos, en America se presentaban casos periódicamente, y por esa razón el gobierno de los Estados Unidos entregó en mayo del 1955, la formula para preparar la vacuna de Salk para la prevención de la Polio. Sin embargo en el 1959, se presentó una importante epidemia, que se extendió por todo el país, sobretodo afectando la ciudad capital y Santiago de los Caballeros. Relata el Dr. Rafael Miranda que se presentaron todas las formas clínicas  de la enfermedad, que tuvo baja mortalidad, pero alta morbilidad. La alarma en el país produjo que se agotaran las existencias  de la vacuna de Salk. Se estableció una unidad especial en el Hospital Dr. Francisco Moscoso Puello, dirigido por el Dr. Victor Pichardo. En ese centro se internaron cerca de 300 pacientes, que fueron vigilados con esmero por el personal médico y paramédico de ese hospital. Tmabien vinieron desde Minneapolis el Dr. Richard Railly y las enfermeras Francisca de los Santos y Florence Douglas. La Asociación Médica Dominicana, dirigida por el Dr. Manuel Saladín jugó un gran papel en el manejo de esa epidemia.

 

A raíz de esa epidemia y de acuerdo a la página de la Asociación de Rehabilitación; “ la señora Mary Pérez de Marranzini y un grupo de hombres y mujeres apasionados del don de servir gestaban la creación de la Asociación Pro-Rehabilitación de Lisiados, la cual quedó formalmente instituida en 1963 por el decreto del Poder Ejecutivo no. 126 del 20 de abril de ese año. La razón que lleva a Pérez de Marranzini a luchar por la erradicación de la poliomielitis y su gran epidemia en República Dominicana (1959) es que su hijo Celso Marranzini, fue uno de los afectados por la enfermedad. Dicen que el amor de una madre es capaz de mover montañas y fue así como tras una charla de la señora de Marranzini en el Club Rotario Santo Domingo se ofreció el empuje necesario para que se crearan las condiciones para el comienzo de este gran proyecto.” Al 2017, la Asociación Dominicana de Rehabilitación ha crecido de forma continua, ofreciendo sus servicios en todo el país a una gran cantidad de pacientes, y su desempeño es un enorme logro de los dominicanos y de Doña Mary en particular, ya que han escrito una de las páginas más sobresalientes de nuestra medicina.

El bautizo de fuego de la Asociación fue en el 1963, cuando una nueva epidemia produjo más de 400 niños afectados. El papel de la Asociación en ese momento fue crucial, y como consecuencia el gobierno dominicano donó los terrenos donde actualmente se encuentra la sede principal de la ADR. En mayo del 1980, la división de Epidemiología de la Secretaria de Salud Pública alertaba sobre una probable epidemia de polio en Azua, que se extendió por el país. Esta epidemia tuvo una mortalidad de 3.9% de los casos. Esa epidemia motivó que se revisara la estrategia de vacunación y en 1982, cuando asumió el cargo de Secretario de Salud Pública, el Dr. Amiro Perez Mera, desarrolló un plan de vacunación puerta a puerta, que con el apoyo de la ADR, de los clubes rotarios, de las fuerzas armadas, consiguieron vacunar a toda la población y erradicar en ese momento el polio en nuestro país. El Dr. Albert Sabin, creador de la vacuna oral contra la Polio, decía en una carta al Dr. Perez Mera, que lo que se había conseguido en nuestro país “se había conseguido una meta que parecía imposible”.